30 de diciembre de 2014

EL RETO DEL CRECIMIENTO INTELIGENTE

Aprovecho estos días de fin de año para recordar el gran reto que tiene Europa por delante: el reto de un crecimiento inteligente (basado en la innovación), sostenible (que respete el medio ambiente) e inclusivo (que reduzca las desigualdades). La clave para todo ello: una industria competitiva, basada en la investigación y el desarrollo, eficiente energéticamente, en el seno de una sociedad equilibrada y justa. Este es mi deseo para el 2015.

¡Saludos y muy feliz entrada de año!


21 de diciembre de 2014

LOS 10 MEJORES POSTS DEL BLOG

Aprovechando que se acercan las navidades, que es tiempo de reflexión, y que el blog acaba ya de cumplir los 3 años, paso revista a los 10 posts que más éxito han tenido:

#10: 11 FALSOS MITOS EN INNOVACIÓN. En este post, que únicamente tiene poco más de un mes (pero ha ascendido al podio rápidamente) se cuestionan algunos de los tópicos sobre el mundo de la innovación. Desde la errónea creencia de que hay personas sin capacidades creativas o emprendedoras, al mantra de las patentes o a la ingenua convicción de que impulsar la investigación en un país es condición suficiente para generar riqueza.

#9: EL FUTURO DELA INNOVACIÓN. ¿Hacia dónde va la innovación? Nos dirigimos hacia enfoques introspectivos de la estrategia, hacia metodologías de estrategia basada en recursos, y emergen con fuerza instrumentos como Design Thinking, Lean Start-Up, Open Innovation y Corporate Entrepreneurship.

#8: POR QUÉ ELCONCEPTO DE “I+D+i” ES RIDÍCULO. En él se desgrana cómo dicho concepto resume la marginalidad que la innovación sufre en nuestro entorno. Frente a la pureza de la I+D, entendida básicamente como propia del mundo académico, hablamos de una “i” (innovación) en minúscula, visualizada como fenómeno de menor importancia intelectual.

#7: SEIS PARADIGMAS DE INNOVACIÓN. Las seis olas innovadoras, de los orígenes tech-push a la dinámica market-pull, para llegar a la necesidad de generar ecosistemas innovadores (“the next big thing”) como contexto necesario para generar sistemáticamente empresas líderes globales.

#6: NO POR MUCHO CANVAS TENEMOS MÁS ESTRATEGIA. Uno de los posts de los últimos meses que también se ha posicionado rápidamente en el top de los tres años de historia del blog. Una crítica a un instrumento de gran utilidad como generador de modelo de negocio, pero que no constituye una metodología de síntesis estratégica.

#5: INNOVACIÓN DISRUPTIVA Y NUEVOS MODELOS DE NEGOCIO. Qué es la innovación de ruptura y cómo los nuevos modelos de negocio constituyen una opción estratégica para innovar de forma radical, buscando ventajas competitivas excepcionales, asumiendo tasas de riesgo inferiores a los de otras formas de innovación disruptiva.

#4: DISTRIBUCIÓN GLOBAL DE LA I+D. Qué países van a liderar el futuro, y cuál es el esfuerzo relativo y absoluto en I+D entre los líderes globales.

#3: LA INTELIGENCIA DE HANNIBAL LECTER. ¿Quién es más inteligente, Grigori Perelman –matemático ruso que demostró la conjetura de Poicaré-, Hannibal Lécter –el asesino caníbal de “El Silencio de los Corderos”- o Steve Jobs –el genio creativo de nuestra época? Inteligencia racional, emocional o relacional, ¿cuál es la más relevante?

#2: ¿CÓMO SE MIDE LA INNOVACIÓN EN LA EMPRESA? Un post pragmático sobre métricas de la innovación en las organizaciones.

#1: PRINCIPIOS DEL LIDERAZGO INNOVADOR. Un post provocador sobre nuevas formas de liderazgo. Liderazgo visionario, comunicador, orientado a la confianza (no al control), y que se soporta sobre la autoridad (no sobre el poder). Ganador absoluto en número de entradas.

El conjunto de estos posts han recibido alrededor de 30.000 entradas. Management, estrategia, innovación disruptiva y competitividad global… Estos parece que son los temas que más han interesado.


Un fuerte abrazo y muy felices Navidades.

15 de diciembre de 2014

¿CUÁNTO TIEMPO TARDARÍAMOS EN ALCANZAR A LOS LÍDERES?

Zenón de Elea fue un filósofo griego nacido en el 490 a.C que planteó una serie de paradojas relativas al movimiento. La más famosa de ellas, posiblemente, fue la de Aquiles y la tortuga. Aquiles, guerrero más veloz de los aqueos, en cierta ocasión fue retado por una tortuga. La tortuga le dijo al guerrero que era capaz de ganarle en cualquier carrera, si le daba una ligera ventaja. Aquiles se burló, prepotente, seguro de su superioridad, y aceptó el reto. Sentado bajo un árbol, dejó que la tortuga recorriera diez metros. Entonces fue a su alcance. Fijó la vista donde estaba la tortuga, pero cuando llegó a aquella posición, ésta ya no estaba allí, sino que había avanzado un pequeño trecho. Sin desanimarse, fijó de nuevo la vista en la posición de la tortuga y siguió corriendo, pero al llegar de nuevo, la tortuga ya no estaba, había avanzado un poco más. De este modo, Aquiles no podía ganar a carrera: dondequiera que fijara la vista, una vez llegara, la tortuga ya le habría avanzado.

En innovación, no somos Aquiles, somos tortugas. Me he entretenido a comprobar cuánto se había incrementado la inversión en I+D sobre PIB en una década, en España. Sólo 0,23 puntos sobre PIB. A esta increíble velocidad de crucero, y suponiendo que las “tortugas” que tenemos delante (que realmente son Aquiles) no se mueven, tardaríamos:
  • 47,9 años en llegar a la media de la UE
  • 48,9 años en llegar al nivel actual de China
  • 92,1 años en alcanzar a USA
  • 97,4 años en alcanzar a Alemania
  • 102 años en llegar al objetivo de la UE para el 2020 (3% I+D/PIB)
  • 155,3 años en alcanzar a Finlandia
  • 176,3 años en alcanzar a Corea del Sur
  • 181,6 años en alcanzar a Israel

Con un poco de suerte, nuestros tataranietos vivirán en un país innovador y competitivo (suponiendo que el resto de países paralizan todas sus actividades innovadoras desde ahora mismo)


A Catalunya no estem gaire millor. Els temps de la nostra cursa, al ritme actual, són:
  • 19,6 anys en arribar a la mitja de la UE
  • 20,4 anys en arribar al nivell actual de Xina
  • 25,7 anys en arribar al nivell actual del País Basc
  • 56,1 any en arribar al nivell actual d’Estats Units
  • 60,4 anys en arribar al nivell actual d’Alemanya
  • 64,8 anys en arribar a l’objectiu de la UE pel 2020 (3% R+D/PIB)
  • 108,3 anys en arribar al nivell actual de Finlàndia
  • 125,7 anys en arribar al nivell actual de Corea del Sud
  • 130 anys en arribar al nivell actual d’Israel.

Els països capdavanters ens porten ni més ni menys que un segle d’avantatge.




9 de diciembre de 2014

INVESTIGACIÓN INDUSTRIAL Y PATENTES

Estos días he capturado un par de tweets nteresantes, sobre investigación industrial y sobre patentes. El primero me lo envió Xavier Potau (@xavierpotau, ex-compañero del IRTA y ahora en Technopolis Group (UK)). En él se hace referencia a los datos publicados recientemente en el Industrial R&D Scoreborad de la Unión Europea

No hace falta decir gran cosa... De las 2500 empresas del mundo con mayor inversión en I+D, España sólo cuenta con 17, que representan sólo el 0,8 % de la inversión mundial en I+D. El campeón europeo es el Reino Unido, con 140 empresas en el ránking, que representan el 4,4% del esfuerzo mundial en investigación industrial, aunque Alemania, con un número ligeramente inferior (138), llega al 11% de inversión global en I+D industrial. Las empresas alemanas son más intensivas en tecnología que las británicas.

Otro tweet inquietante llega de Conrad Hackett (@conradhackett), extraído del 6th Report on Economic, Social and Territorial Cohesion de la UE. en el que compara los registros de patentes por millón de habitantes en Europa y en USA. Las zonas coloreadas de azul más intenso superan las 250 aplicaciones por año y millón de habitantes. Las coloreadas en azul pálido, no llegan a las 50.


EL NUEVO CONTRATO SOCIAL FINLANDÉS

En 2007 asistí a una conferencia de la asociación empresarial FemCat. En ella se exponían las conclusiones de un viaje que un grupo de empresarios catalanes había hecho a Finlandia, país tomado como modelo de innovación y competitividad. Todavía conservo las diapositivas. En su diagnosis, se detectaba que existía un déficit de inversión pública en I+D en Catalunya de 969 M€. Y un déficit de inversión privada de 2.630 M€. Para un tamaño empresarial, PIB y población similar a Catalunya, ¿Qué pasaba en Finlandia que las inversiones empresariales en I+D prácticamente doblaban a las de Catalunya?

La explicación la encontré en la web de TEKES, la agencia de desarrollo industrial y tecnológico finlandesa. En ese momento, TEKES inyectaba a la economía finlandesa 600 M€ públicos en la financiación de proyectos industriales de muy alta tecnología, según la fórmula matching fund (por cada euro público se exigían fondos privados en proporción 1 a 3 ó 1 a 4). La economía finlandesa estaba propulsada por un increíble flujo de fondos destinados al desarrollo de tecnología industrial. Esos 600 M€ públicos, multiplicados por 4 a través del mercado, generaban los más de 2.000 millones de inversión en exceso en I+D  que detectó FemCat. Además, según la propia asociación, “Invierten en proyectos de riesgo. Fracasan el 30% de ellos, y dicen que la tasa de fracaso es baja”. Obvio… Si los proyectos fueran seguros, los debería financiar el mercado, no una agencia pública de desarrollo. Los proyectos financiados por TEKES siguen (todavía hoy, y desde hace 30 años) la lógica de: a) muy alto nivel de reto tecnológico, b) impacto en la economía, c) efecto multiplicador por coinversión privada, d) fórmula consorciada con universidades y centros de investigación para crear relaciones de confianza entre ellos, y  d) creación de empleo.

Según Jean-Jaques Rousseau, filósofo ilustrado, para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un contrato social implícito que les otorga ciertos derechos y obligaciones, a cambio de que el Estado les garantice un marco legal que les permita ejercer esos derechos. El Estado es la entidad creada para hacer cumplir ese contrato. Rousseau vivió en el siglo XVIII, y, desde entonces, un cambio fundamental se ha producido en las sociedades. Fue Peter Drucker, padre del management moderno quien nos hizo notar ese cambio: desde el siglo XX el agente fundamental de desarrollo económico (y, en parte, social) es la empresa. Vivimos, trabajamos e interaccionamos en el seno de organizaciones. El siglo XX fue el primer siglo de las organizaciones. En el siglo XVIII la vida de los seres humanos no discurría en entornos organizativos. Hoy sí, vivimos en entornos organizativos que, además, compiten globalmente. Y un nuevo agente ha irrumpido en escena: la empresa como mecanismo de creación de valor económico y social.

Creo que Finlandia ha actualizado su contrato social, y ha incorporado a este nuevo agente. La nueva propuesta de valor finlandesa es taxativa: “Empresa, no te preocupes de la investigación y desarrollo. Dado que es una actividad de alta incertidumbre te la paga el estado. A cambio, te exigiré que crezcas y crees empleo”. Efectivamente, un flujo económico de 600 M€ anuales para investigación industrial en una economía como la finlandesa significa, virtualmente, que el estado finlandés se hace cargo de la práctica totalidad de la investigación en sus pequeñas y medianas empresas.

Sabemos que la crisis europea, y especialmente del Sur de Europa no es (solo) una crisis de exceso de gasto, sino de defecto de gasto en algunos ámbitos específicos. No es una crisis que se resuelva (solo) mediante la contención extrema del gasto público, sino mediante el incremento de inversiones estratégicas en I+D y educación, entre otras cosas. Esperemos que el nuevo contrato social se extienda, com en Finlandia, a los países del Sur de Europa.




27 de noviembre de 2014

COMO PONER EN MARCHA LA INNOVACIÓN ABIERTA EN LA PYME

Ángel Alba, consultor, experto en innovación y director de Innolandia, me pidió hace unos días publicar un post en este blog. Ahí va, de su puño y letra:

La innovación abierta representa el quinto paradigma de la innovación y el que han desarrollado bastantes empresas grandes en los últimos años. Sin embargo, tiene un potencial enorme aún por explorar para las empresas pymes, especialmente aquellas intensivas en conocimiento.

Las pymes innovadoras en España

Decía Xavier en un artículo anterior y suscribo completamente, que en España somos buenos investigando pero bastante malos innovando. Somos sabios pobres.
Generamos conocimiento, pero no sabemos llevarlo a mercado, como hacen por ejemplo los alemanes. Según en la Radiografía de empresas innovadoras en España, elaborada por Innolandia.es, apenas el 0,4% de las empresas son innovadoras, es decir lo hacen de forma consistente.
Eso significa, unas 11.000 empresas.
Si bajamos un escalón y miramos en las pymes, que conforman el 98% del tejido empresarial del país, el panorama puede ser aún más desolador:

·         Sólo el 0,3% de las pymes españolas innova, dedicando apenas 330.000 €
·         De entre las empresas de entre 10 y 50 empleados, son innovadoras el 4%
·         De las empresas de entre 50 y 250 empleados, son innovadoras el 13%
·         Las microempresas, que tienen entre 1 y 10 empleados

Aunque sí que me gustaría destacar que existe una categoría de pyme, las intensivas en conocimiento, que prestan servicios de innovación a otras empresas y dedican el 20%
Por aquí podemos salvarnos.
Además de innovar poco, las empresas que lo hacen siguen el modelo “yo me lo guiso, yo me lo como”. Apenas se aplica la innovación abierta, la colaboración con otros agentes.
Solo el 31% de las empresas colabora con otros actores de su ecosistema de innovación. En la práctica esa es la cantidad de empresas que aplican la innovación abierta en España.

Dos estrategias de open innovation: TICs y relacional
Como hemos visto, poner en marcha un sistema de innovación abierta en una pyme española no va a ser fácil, porque hay pocas que estén dispuestas a hacerlo.
Pero siempre hay empresas lanzadas y que quieren aventurarse.
En mi experiencia con las pymes, hay dos tipos de estrategias fundamentales para aplicar, de forma efectiva, un modelo de innovación abierta:

·         Métodos basados en la relación.
Es la forma tradicional en la que ha funcionado la innovación abierta. A través de los contactos personales, acudiendo a las universidades y centros tecnológicos, han ido generando oportunidades de colaboración y transferencia entre las empresas dinámicas colaborativas.
La formalización de redes y ecosistemas en los últimos años, está favoreciendo este modelo de innovación abierta.
Cada vez es más importante estar presente físicamente en estos ecosistemas, pero sólo en los adecuados para los intereses de la empresa. Estar ubicados en parques científicos, o clusters ayuda a que la transferencia de conocimiento y con ella, la generación de oportunidades de innovación se produzca por “ósmosis”.
Por ejemplo, Silicon Valley para TICs o Massachusents para biotech son dos ejemplos de este modelo de ecosistema que favorece la innovación abierta.

·         Métodos basados en las TICs
De unos años a esta parte, han surgido plataformas online que acercan oferta con demanda tecnológica para promover la innovación abierta.
Con Internet, estas plataformas superan la barrera física de la distancia geográfica y cualquier pyme puede registrarse en uno de estos portales y encontrar una tecnología desarrollada por una Universidad de la India en apenas 30 minutos.
Como gestionar el acuerdo para la transferencia ya es otra historia y de nuevo entran factores de relación para la negociación de las condiciones.
Estos portales se pueden categorizar en dos:

-          los multilaterales, gestionados por organizaciones privadas y que ponen en contacto oferta con demanda tecnológica. Ejemplos de esta tipología son la Enterprise European Network, Innoget, Innocentive o Innoversia
-          los privados, desarrollados por empresas privadas que lanzan retos a la comunidad sobre innovación que quieren desarrollar. Los ejemplos más claros son el portal Connect&Develop de Procter&Gamble o el de la farmacéutica Lilly.

Pasos para poner en marcha la innovación abierta en una pyme
Cada empresa es diferente y cuando los profesionales nos acercamos a ayudarlas debemos adoptar un enfoque casi artesano, en función de sus características, sí que creo que podemos seguir una serie de pasos para poner en marcha la innovación abierta en una pyme.
Vamos a ver un caso real, sin nombre, de cómo se puede aplicar este método.

1)      Definición de los objetivos del programa
Tenemos una empresa de 30 trabajadores, que opera en la un sector de alta tecnología y exporta el 70% de su facturación fuera.
Debido a su tamaño, se ven obligados a competir por especialización en nicho, pero además tienen que lanzar al mercado continuamente productos, aprovechando las principales ferias del sector a nivel internacionales.
La empresa define como objetivo estratégico lanzar tres nuevos productos innovadores al año.
Debido a los enormes costes de desarrollo, que han realizado en los últimos años, se han dado cuenta que para acelerar la innovación, necesitan localizar tecnologías muy cercanas a mercado que permitan un tiempo de desarrollo rápido.
La solución que les proponemos es montar un sistema de innovación abierta.

2)      Implantación de un proceso ágil de vigilancia tecnológica
Una vez definido qué es lo que necesitan (tecnologías muy cercanas a mercado), la empresa necesita detectar qué tecnologías puede utilizar.
Para ello, organiza un sistema de vigilancia tecnológica ágil, basado en las plataformas multilaterales de innovación abierta.
Los pasos a seguir son:
·         Definir los conceptos clave a seguir, sobre los que quiere desarrollar sus productos
·         Darse de alta en los portales. En nuestro caso particular, lo hicimos en la Enterprise European Network y en Innoget
·         Crear una demanda tecnológica, qué tipo de tecnologías necesita la empresa, para ver las respuestas.
·         Crear una alerta en Google e identificar profesionales clave en Twitter, para seguirlos
·         Recopilar la información periódicamente
Si la empresa ha recibido respuestas a su solicitud de tecnologías, o bien ha identificado soluciones interesantes, el paso siguiente es ponerse en contacto con los proveedores para ver las posibilidades de colaboración.
En caso afirmativo, pasamos a la siguiente etapa.

3)      Diseño de conceptos
La pyme ha identificado tecnologías e ideas interesantes. Por ejemplo, han identificado una tecnología disponible para monitorizar los niveles de glucosa en sangre de manera no invasiva, sin pinchazos (es un supuesto inventado).
A partir de esta información, entra en marcha el departamento de marketing, en colaboración con innovación, para pensar qué podemos hacer con esta tecnología. Diseñamos los conceptos o ideas preliminares de producto.
Una herramienta absolutamente imprescindible y realmente ágil para desarrollar estos conceptos es Design Thinking.
En sesiones de apenas un par de días, podemos desarrollar conceptos muy potentes e innovadores, que terminan en prototipos, que poder mostrar a potenciales clientes.
Todo esto, sin todavía haber invertido un solo euro en desarrollo y en plazos de tiempo muy cortos, apenas semanas.
Esto es una gran ventaja respecto a los modelos más clásicos de innovación y una oportunidad enorme para las pymes.
Si cuando hayamos expuesto a algunos clientes el prototipo vemos potencial de venta, es cuando nos lanzamos al desarrollo.

4)      Desarrollo de productos y servicios
La fase de desarrollo de productos y servicios es otra etapa en la que la colaboración con otros agentes es fundamental.
Todavía no tenemos pedidos en firme, pero sí hay cierto interés de algunos clientes.
Cerramos el acuerdo con el proveedor de tecnología, que será el responsable de hacer el desarrollo o buscamos una tercera parte que realice ese trabajo.
Y a partir de aquí, toca salir al mercado.

5)      Instalación en ecosistemas
Esta etapa depende del dinero del que disponga la empresa, pero desde mi punto de vista es una oportunidad que no debe dejar escapar.
Es utilizar el método de la relación para la innovación abierta.
¿Por qué las empresas no tienen problemas en abrir oficinas comerciales en el exterior y en cambio nadie abre oficinas de innovación?
Se trataría de algo parecido: cuando se compite en innovación, debes estar presente donde “se cuece el bacalao”.
El hecho de tener una pequeña oficina en un parque tecnológico clave o en Massachussets, te permitirá acceder a oportunidades que de otra forma será imposible.
Como me comentaba hace años Ángel Arboniés, para que surja la confianza para colaborar mediante la innovación abierta y de ellas las oportunidades, primero tienes que estar en la máquina de café con las personas interesantes.
Si eres una pyme, ¿estás dispuesto a dar el paso?



Ángel Alba - Bio
Tengo más de 20.000 horas de experiencia en proyectos de innovación. Mi trabajo consiste en ayudar a que las organizaciones innoven de forma sostenible y continua y en diseñar nuevos productos y servicios innovadores con herramientas ágiles, como Design Thinking o Lean Start-up.
Durante más de 13 años he estado trabajando en el sector de la innovación, primero en Arbora&Ausonia (filial de Procter&Gamble en España) durante 7 años y después como Director del primer centro tecnológico de consultoría de España, el CGCE.
En 2012 lancé mi propio proyecto Innolandia.es, orientado a conseguir visibilidad e impacto de la innovación en las empresas, a través de productos y servicios online.
Colaboro habitualmente como consultor de innovación con la EOI (dependiente del Ministerio de Industria) y trabajo con organizaciones de España y LatAm en proyectos de consultoría de innovación e impartiendo charlas y cursos.
He sido cocinero antes que fraile, tocando casi todos los ámbitos de la innovación: tutorizando spin-offs universitarias en transferencia tecnológica, desarrollando productos y servicios innovadores, liderado equipos de proyectos de innovación tecnológica para pequeñas y grandes empresas, ayudado a crear culturas innovadoras implantando sistemas de innovación sostenibles y desarrollado modelos de open innovation para clusters.
Tengo una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas por ICADE (Madrid), una estancia de un año por la UCD (Dublín) y MBA Executive por Fundesem Business School.
He publicado el ebook “La caja de herramientas del innovador” en Amazon.es.
Manchego, casado y con una princesa nacida en Alicante. Fanático de U2, y aprendiz de cocinero de fin de semana.


23 de noviembre de 2014

I+D EN CHINA

Vuelvo de un viaje a China. Un amigo me envió un mail preguntándome si era cierto que se percibía una ligera desaceleración de la economía china, como le habían comentado. No se percibe. Se percibe un cambio de dirección, un punto de inflexión. El inquietante paso de una economía low-cost a una auténtica economía de la innovación. China quiere liderar el mundo, y lo va a hacer pronto, con tecnología e innovación.

Según las proyecciones esperadas, China superará a USA en inversión agregada en I+D hacia 2020. En 2011 ya desplazó a Japón de la segunda posición, y en 2007, según KPMG, ya era el mejor destino del mundo para las inversiones en I+D. Las reformas favorables a la protección de la propiedad intelectual ya llevaron a China al liderazgo mundial en patentes en 2011 (con 525.000 nuevos registros, por encima de los 500.000 de USA). En 2005, sólo 8 empresas chinas se encontraban entre las 1.000 más intensivas en tecnología en el mundo. Ahora son 114 (un incremento del 1325%). En 2014, las empresas chinas de alta tecnología han incrementado sus presupuestos en I+D un estratosférico 45% respecto al año anterior. 



La emergencia de China como motor de innovación global, según BoozAllen Hamilton, se está realizando con “una característica aproximación china: top-down, rápida y decisiva”. En el mercado interior se han desarrollado fieras rivalidades entre empresas emergentes locales y multinacionales extranjeras, intentando conquistar el inmenso segmento de las clases medias que se están formando en el país. La innovación es una prioridad estratégica del gobierno para consolidar esas clases medias y estabilizar políticamente la sociedad, evolucionando hacia una estructura industrial de valor añadido y generando empleos de mayor salario. Si la percepción externa es de modelos de empresa rígidos y orientados a la copia de tecnología, lo cierto es que las empresas chinas abrazan una combinación de apertura hacia las ideas exteriores, experimentación continua y ritmo despiadado de progreso tecnológico, en ocasiones adquiriendo compañías externas para consolidar su base tecnológica (como fue el caso de Lenovo, comprando la división de PCs de IBM).

La inversión agregada china en I+D se ha triplicado desde 1995, llegando a los 163 billones de dólares (el 1,98% de su PIB, superando ya la media de la UE -1,96%-). Una progresión extraordinaria, considerando que el sistema chino de innovación se inicia en 1976, tras el final de la Revolución Cultural. Definitivamente, si durante los últimos 30 años el desarrollo chino ha sido de naturaleza exógena y manufacturera (atracción de actividades por la baja estructura de costes del país), durante las siguientes décadas será endógeno e intensivo en I+D. El ecosistema chino no sólo es interesante por los incentivos estatales a la atracción y desarrollo de actividades de I+D, sino también por el explosivo crecimiento del mercado interno. Los programas estratégicos del gobierno (“National Program for Science and Technology 2006-2020”) incorporan agresivos incentivos a las inversiones en I+D, como ayudas directas de hasta el 30% en proyectos de innovación disruptiva en sectores de alta tecnología, o deducciones fiscales de hasta el 100% del coste de la I+D. Todo ello, acompañado de una política educativa orientada a las vocaciones en ciencia, tecnología, ingeniería, física y matemáticas. 900.000 ingenieros surgen de las universidades chinas cada año, frente a los 80.000 de USA.


Vuelvo de China con la sensación de haber estado no en un país, sino en un gran proyecto. En un proyecto de país líder, con organización y con visión de futuro. Con ilusión por conquistar dicho futuro. Con una vibrante economía dinamizada por un estado que, pese a sus infinitos defectos, ha detectado que la innovación está en la base de la prosperidad de las próximas generaciones, y se ha comprometido con ella. Es una sensación de país grande, de ambición, de confianza en el futuro y de ilusión. Una sensación que ya he tenido en USA, Canadá, Finlandia o Australia. 

Y vuelvo también con sensación de urgencia y furia: España sigue cayendo. Las últimas estadísticas del INE muestran un retroceso hasta el 1,24% de la inversión en I+D sobre PIB. Pero aquí no pasa nada. Nadie dimite. Nadie se preocupa. Esta vergüenza y este fracaso no atrae la atención de periodistas. No merece titulares indignados. No precisa que ningún supuesto representante empresarial o sindical haga declaración alguna… Al fin y al cabo, ninguno de ellos sabe de qué va esto de la I+D, pero en todo caso sí saben que no da votos.

11 de noviembre de 2014

NOTICIAS DE ECONOMÍA

Ayer, al volver a casa, cometí el error de escuchar en la radio las noticias de economía: 

"El IBEX pierde los 10.300 puntos. Pérdidas en los mercados financieros de toda Europa. El DAX alemán retrocede un 1%. La prima de riesgo sube 5 enteros, hasta 130,9. La inestabilidad financiera se extiende por el viejo continente, en medio de rumores de nueva recesión. La Troika reafirma su apuesta de contención del déficit público, aunque no se espera ningún movimiento del Banco Central Europeo. El Euribor se mantiene a 0,34 puntos, mientras los últimos datos del IPC indican una tendencia a la deflación y el euro se deprecia frente al dólar y al yen"...

Me fui a dormir frustrado, deprimido e indignado. No por la evolución en sí de la economía, sino porque tengo la impresión de que hablar de macroeconomía es la excusa perfecta para que los gobiernos no hagan absolutamente nada para corregir las tendencias competitivas de los países, que se deciden en la proximidad, no en la esfera de las entelequias macroeconómicas. Al fin y al cabo, contra la macroeconomía poco pueden hacer.

Pensando impotente en la trampa en que la ciudadanía ha caído cuando permite que la prensa (y, detrás de ella, los gobernantes) fijen su atención sólo en datos macroeconómicos, me dormí profundamente. Y soñé que volvía a escuchar la radio. Ésta vez, una voz firme y jovial decía:

"Noticias de economía: hoy se han publicado los últimos datos de I+D. La inversión agregada del país alcanza los objetivos marcados por la UE, llegando al 3'5% sobre PIB. Algunas comarcas superan ya el 4%, acercándose a los estándares de los Países Nórdicos. Las inversiones empresariales en investigación industrial, estimuladas por la última reforma fiscal, continúan al alza, llegando a los 15.000 M€. Dos importantes multinacionales de los sectores de semiconductores y química fina han trasladado sus sedes de I+D al país, tras firmar contratos de investigación estratégica con universidades locales, atrayendo con ellas los grupos de investigación de 5 científicos de élite. El número de patentes por millón de habitantes ha alcanzado la cifra de 310, todavía ligeramente por detrás de Alemania, sin cumplir los objetivos marcados en el Plan Estratégico para la Competitividad firmado por gobierno y agentes sociales. Cámaras de Comercio, organizaciones empresariales y sindicatos se han reunido de urgencia para exigir al gobierno medidas en este sentido. La agencia pública de desarrollo industrial ha comunicado su inversión en 53 nuevos proyectos capital-semilla de muy alta tecnología. Tres jóvenes empresas de base científica preparan su salida al NASDAQ, sumándose así a las 120 start-ups locales que han colonizado los índices europeos y norteamericanos. El sector del capital riesgo incrementa su peso específico en el sistema local de innovación, con la apertura de la nueva filial del fondo SEQUOIA, originario de San Francisco. El peso de los sectores de alta y muy alta tecnología alcanza ya el 30% del PIB, mientras se han creado 200.000 empleos en sus cadenas de valor. La productividad bate récords. Los salarios se incrementan un 4% anual"

Lamentablemente, me he despertado... y me he dado cuenta de que solo era un dulce e improbable sueño. Aunque unos cuantos continuaremos trabajando obstinadamente para que sea una realidad...


1 de noviembre de 2014

LAS EMPRESAS MÁS INNOVADORAS DEL MUNDO 2014

La consultora Booz Allen Hamilton ha publicado esta semana su nuevo ránking de empresas más intensivas en I+D del mundo.  La inversión en I+D de las 1000 empresas que mayor esfuerzo realizan en desarrollo tecnológico ha superado ya la barrera de los 600.000 millones de dólares. Esto va en serio. El liderazgo mundial continúa estando en manos de Volkswagen, que incrementa nada menos que un 18’3% su inversión en I+D en un año, situándose en 13.500 millones de dólares. Le sigue, muy de cerca, Samsung, con 13.400 millones, habiendo incrementado su partida en I+D en un apabullante 28% en un año. A nivel agregado, los sectores más intensivos en desarrollo tecnológico son el de Electrónica y Computadores (absorbiendo un 25’9% del total de la inversión), seguido de Salud (21,1%) y automoción (16,2%). Como dato espectacular, el conjunto de empresas chinas analizadas incrementan su inversión en I+D en un 46%, acelerando su crecimiento respecto al año anterior (en que creció otro impresionante 34,4%). China avanza decididamente en su propósito de dejar atrás su carácter manufacturero para convertirse en líder mundial en la economía del conocimiento.


Los estudios de Booz Allen, a lo largo de 10 años, han puesto de manifiesto la existencia de tres estrategias diferenciadas en la gestión de la innovación. Así, los “Need Seekers” son creadores de nuevas necesidades. Generan ventajas competitivas a partir de la interacción directa con el usuario, buscando detectar nuevas propuestas de valor no explícitamente demandadas, para desarrollar productos y servicios basados en una comprensión superior del mercado. Su objetivo: encontrar las necesidades emergentes del futuro, y ser los primeros en resolverlas. Apple, Procter & Gamble o Tesla estarían en esta categoría. Los “Market Readers”, como Samsung, Caterpillar o Visteon centran su esfuerzo escuchar las necesidades de sus clientes y ofrecerles un flujo continuo de innovaciones incrementales, siguiendo estrategias más conservadoras o de “follower” en la innovación radical. Por último, los “Technology Drivers”, como Google, Bosch o Siemens, utilizan potentes motores de I+D interno para desarrollar tanto innovaciones de ruptura, creadoras de nuevas necesidades, como innovaciones incrementales. En este último caso, su estrategia de innovación es ofrecer productos técnicamente superiores, desarrollados en el seno de empresas de fuerte cultura tecnológica.


Sin embargo, sabemos que la intensidad en I+D no es sinónimo de éxito de mercado, ni de percepción de compañía innovadora. Booz Allen en su estudio anual, y también Boston Consulting Group han hecho públicos esta semana sus rankings de empresas más innovadoras del mundo, realizados por encuesta a un conjunto significativo de altos ejecutivos. Los resultados son similares. Destaca el empuje del sector del automóvil, y la irrupción de Tesla como icono innovador de esta segunda década del siglo XXI.


25 de octubre de 2014

11 FALSOS MITOS EN INNOVACIÓN


Yo no soy creativo. Falso. Todos nacemos con capacidades creativas, como todos nacemos con capacidades para leer y escribir. Todos los niños son terriblemente creativos. Se trata de desarrollar esas capacidades y no reprimirlas con miedos y falsos complejos.

El emprendedor nace, no se hace. Falso. El emprendedor se hace. Existen, por supuesto, capacidades innatas, y temperamentos más o menos proclives a la acción. Pero el entorno, la cultura y los referentes sociales y familiares fabrican emprendedores. Dicho de otro modo, entornos y culturas con aversión a la asunción de responsabilidades individuales, al riesgo y a la iniciativa personal, matan el espíritu emprendedor.

La innovación se produce aleatoriamente, y es un proceso impredecible. Falso. La innovación es un proceso organizativo que puede medirse y gestionarse. Las empresas pueden aprender a innovar, aprender de las mejores prácticas y aprender de su propia experimentación.

Para innovar, debo escuchar a mi cliente. Falso. El cliente será escuchado también por todos mis competidores. El cliente pedirá lo mismo más barato, más rápido o con más servicio, pero lo mismo. No es misión del cliente revolucionar la arquitectura dominante de un producto o modelo de negocio. Escuchar al cliente lleva a innovación incremental y evolutiva. Las grandes innovaciones crean nuevos espacios de valor, nuevas necesidades o nuevos mercados no demandados previamente.

Invertir en I+D, en la empresa, lleva al éxito de mercado. Falso. No hay ninguna correlación entre inversión en I+D y éxito de mercado a nivel de empresa. Invertir en I+D genera conocimiento, que puede o no ser útil para el mercado. Aun siendo útil, ese conocimiento debe convertirse en productos, procesos o modelos de negocio de éxito. Para aplicar nuevo conocimiento con éxito (para innovar) se requiere estrategia, organización, márketing y (a veces) I+D. El camino la la I+D al mercado es un camino tortuoso e incierto.

I+D es igual a innovación. Falso. La investigación y el desarrollo tecnológico pueden formar parte (o no) del proceso innovador. Hay innovación que no requiere I+D (nuevos modelos de negocio, nuevos canales comerciales, o nuevas formas de organizarse), e I+D que no revierte en innovación (pues jamás llega al mercado, o se estrella contra éste -no es aceptado por el mismo-).

Cualquier desarrollo tecnológico debe patentarse. Falso. Patentar tiene sus desventajas: hay que describir en profundidad en qué consiste ese desarrollo y registrarlo en un sistema público (visible por cualquier competidor). La administración concede derechos exclusivos sobre esa tecnología (una patente es una concesión legislativa de un monopolio temporal), pero la hace transparente a cualquiera. Algún competidor con habilidad legal podría detectar zonas ambiguas en la descripción de la patente y flanquearla, convirtiendo una batalla tecnológica en una batalla jurídica. Por otro lado, en sectores de rápido cambio tecnológico, la patente puede estar obsoleta una vez sea efectiva. Y, dependiendo de la dinámica de poder en el sector (concentración en uno o unos pocos clientes), éstos podrían requerir la cesión de la patente como condición de compra. Patentar debe supeditarse a una estrategia tecnológica bien diseñada.

La investigación es un proceso solitario. Falso. Se investiga en equipo, tanto en el sector público como en la industria. En investigación los genios solitarios se convierten en cuellos de botella. Los equipos de investigación eficientes detectan de forma creativa y colectiva nuevos gaps en la frontera del conocimiento, constituyen task forces para resolverlos, comparten información y subdividen las tareas de investigación para abordar proyectos más ambiciosos, de forma más rápida y sistemática.

La I+D ocurre en universidades y centros de investigación, y la innovación  en las empresas. Falso. Un país es competitivo cuando tiene industrias intensivas en I+D, se desarrolle éste internamente o se desarrolle de forma concertada con universidades y centros de investigación.

La inversión pública en I+D hace que los países sean más ricos. Falso. La URSS era un país líder en ciencia, sin que ésta se convirtiera en innovación ni en crecimiento económico. Para que un país sea rico debe innovar, además de investigar. Y para ello, debe conectar los sistemas científicos e industriales, mediante las políticas adecuadas.

En los países líderes en innovación, el sector público financia investigación básica, y la industria, espontáneamente, la convierte en crecimiento económico. Falso. Los países líderes en innovación lo son porque el sector público financia investigación básica, pero también, selectivamente, investigación consorciada con la industria, orientada a activar proyectos empresariales de alta tecnología.


18 de octubre de 2014

¿ES LA ECONOMÍA UNA CIENCIA?

¿Qué es la ciencia? Una búsqueda rápida en Google nos ofrece múltiples descripciones procedentes de diferentes diccionarios: “la actividad intelectual y práctica que implica el estudio sistemático de la estructura y el comportamiento del mundo natural y físico a través de observación y experimentación”. “Una actividad sistemática que construye y organiza conocimiento en forma de explicaciones demostrables y predicciones sobre el universo”. Según la Universidad de Berkeley, “la ciencia es un modo de descubrir qué es el universo, qué hay en él, cómo funcionó en el pasado y cómo funcionará en el futuro”. En Wikipedia encontramos que “ciencia refiere a un cuerpo de conocimiento que puede ser explicado racionalmente y aplicado con fiabilidad”.

Bajo estas definiciones me pregunto, seguramente de forma ingenua y desinformada (obviamente, no soy un filósofo de la ciencia), si la economía es realmente una ciencia. A la vista de lo que ha pasado esta semana en los mercados financieros, de la crisis que hemos vivido y estamos viviendo, y de la supina incapacidad de los economistas de predecir lo que pasará mañana, ¿cabe preguntarse realmente si la economía es una ciencia?

Cuando alguien se interesa por hacer un doctorado, le pongo un ejemplo sencillo de lo que significa una tesis doctoral. Si hubiéramos nacido en el siglo XVII y fuéramos Newton, podríamos observar detenidamente cómo cae una manzana de un árbol. Una manzana cae. Otra también. Podríamos preguntarnos si una piedra, o una bola de acero (con mayor masa) también caen. Y, efectivamente también lo hacen. Podríamos medir las velocidades de caída de diferentes masas, e inducir una ley general:   los cuerpos caen porque son atraídos hacia la tierra con una fuerza proporcional a sus masas. Eso (la construcción de teoría sobre un fenómeno observado) hubiera sido objeto de tesis doctoral. Otra tesis doctoral habría podido ser estudiar si 10.000 piedras cumplen la ley, y validarla con una muestra significativa de observaciones.

Las piedras y las manzanas caen. Siempre. Por igual. Con leyes predeterminadas. Además, leyes sorprendentemente sencillas y comprensibles (por eso, precisamente, todavía creo que existe algo divino y superior a nosotros). El Universo, sencillamente, podría ser incomprensible…  ¿Cómo la economía? Efectivamente, la economía parece incomprensible. Sesudos premios Nobel que han desarrollado complejas teorías matemáticas, ven como estas fracasan sistemáticamente cuando se alejan en el tiempo y en el espacio de las observaciones que les llevaron a inducirlas. Las leyes de la economía no se cumplen en la misma economía real. Numerosas corrientes académicas compiten por demostrar que la razón es suya. Pero nadie, absolutamente nadie, sabe qué va a pasar mañana. Por eso me planteo si la economía es realmente una ciencia.

Por supuesto, estoy bromeando. La economía es una ciencia social, no una ciencia física. Y lo que realmente está ocurriendo es que se está convirtiendo en una ciencia de sistemas complejos. Tuve el placer de compartir una clase con Xavier Furió, físico experto en sistemas complejos, y cada vez está más claro: el comportamiento económico es impredecible porque los sistemas complejos son inherentemente impredecibles. La ciencia de la complejidad nos dice que la evolución de un sistema complejo dependerá de las condiciones iniciales, y las condiciones iniciales jamás podrán ser determinadas con precisión absoluta. Así, las mismas fuerzas aplicadas sobre condiciones iniciales diferentes (por ejemplo, diferentes países), generarán evoluciones diferentes del sistema económico. Y, recordemos: en un sistema complejo, pequeñas perturbaciones pueden desencadenar grandes efectos. Perturbaciones locales, como el Ébola, o la crisis de Ucrania, han vuelto a despertar las tormentas macroeconómicas globales. ¿Significa eso que simplemente no podemos saber cuál será la evolución del PIB, nuestra renta per cápita futura, o la evolución del desempleo, porque estamos sometidos a un flujo constante de acontecimientos inesperados que van a condicionar sensiblemente su evolución? Posiblemente, es así.  No tenemos ni vamos a tener ni idea.


Por todo ello, me reafirmo más en mi convicción sobre la absoluta necesidad de priorizar enfoques de política de competitividad microeconómica. Ni podremos predecir ni podremos controlar las continuas turbulencias macroeconómicas gobales que nos esperan a partir de ahora. La economía se ha convertido en un sistema complejo. Por ello, lo mejor que podemos hacer, es construir un pequeño invernadero local que nos proteja de las turbulencias. Delimitar un perímetro mental  innovador asociado a un espacio físico. Construir una capa estable de financiación pública de muy alto riesgo. Desarrollar políticas de atracción y concentración de talento y tecnología en esa zona. Fomentar el espíritu emprendedor y apoyar los proyectos transformadores. Estabilizar ese pequeño ecosistema en el tiempo, y esperar que se produzca la reacción en cadena que genere un potente sistema local de innovación, competitivo globalmente e inmune a las turbulencias macroeconómicas, que asegure nuestro bienestar futuro. Entonces, nos podremos olvidar de la economía y de los sistemas complejos.

7 de octubre de 2014

FORUM ASCAMM 2014

El próximo miércoles 15 de octubre, participo en el Forum ASCAMM 2014. Hablaremos de innovación disruptiva en la industria. ¿Qué es el "fallo del mercado"? ¿Cómo innovar cuando el mercado no nos pide más que mejoras sobre lo mismo? ¿Qué metodologías sigue la innovación de ruptura? ¿Cómo fallan las leyes del management ante innovación radical..? Todo ello se tratará en ASCAMM.

Os dejo el link y el programa de la jornada por si alguien se anima:

Link para registrarse: http://forumascamm.com/f14/es/


2 de octubre de 2014

LA ESTRATEGIA TECNOLÓGICA DE GOOGLE

Los manuales modernos de estrategia tecnológica aconsejan a las empresas gestionar la innovación en tres horizontes, según los mercados sean incipientes, estén en crecimiento o sean ya maduros. En el primer caso, solemos gestionar tecnologías rupturistas, para las que no hay todavía mercado definido (deben crear su mercado). Entonces, es conveniente hacer I + D exploratorio, orientado a entender la tecnología y determinar el nuevo modelo de negocio. I+D exploratorio que se debe combinar con márketing expedicionario (pequeñas incursiones en el mercado emergente, para obtener feedback del mismo e intentar entenderlo y segmentarlo) Este I + D de tanteo sobre tecnologías emergentes se puede subcontratar a universidades y centros tecnológicos (conviene no crear equipos internos en este momento, para no cargarnos de coste fijo). Es el momento de la vigilancia tecnológica, la investigación de mercados, y las pruebas de concepto.

Cuando se constata que existe un mercado potencial elevado, y éste comienza a expandirse, es importante internalizar rápidamente estas tecnologías, que se convierten en estratégicas para dominar el nuevo negocio en el medio plazo, y desplegar políticas de protección de la innovación y construcción de barreras de entrada a nuevos competidores, con el fin de capturar y mantener la mayor parte del valor del nuevo mercado. A menudo, para acelerar este proceso y adquirir rápidamente competencias clave, lo más efectivo es comprar agresivamente start-ups externas. Y, cuando estos mercados se convierten en maduros y las tecnologías se han vulgarizado y difundido a terceros, solemos entrar en dinámicas de I + D de continuidad y mejora, con perspectiva de desinversión progresiva.

Google es un caso de libro de la gestión de estos tres horizontes. Su core business actual, radicalmente innovador en su momento, es el de una gran agencia de publicidad on-line. Google debe mantenerse en el liderazgo tecnológico de los motores de búsqueda por internet, para atraer la mayor parte del mercado internauta. Su modelo de negocio es diferencial: no obtiene ingresos de sus usuarios, obtiene ingresos de las marcas que desean patrocinar enlaces y aparecer en las búsquedas para ganar notoriedad y generar compras. Sin embargo, para mantener la potencia de su algoritmo, y no contaminarlo con búsquedas patrocinadas, Google muestra de forma visible las búsquedas "neutras", pero, al lado, con una etiqueta claramente visible "ad" (advertising "-"publicidad ") aparecen los links pagados por sus propietarios. Prueben, por ejemplo, buscar "Insurance" ("seguro": la mayor parte de ingresos de Google a nivel mundial provienen de empresas de seguros que quieren aparecer en pantalla en primer lugar cuando alguien busca esta palabra), o "travels" ("viajes"), para comprobar la existencia de enlaces patrocinados. La extensión del motor de búsqueda en aplicaciones software como Google + (redes sociales), Chrome, o Drive, buscan expandir el negocio publicitario. Pero su tecnología ha llegado al límite: grandes esfuerzos en optimizarla, pasando de décimas a centésimas de segundo en las búsquedas, serían imperceptibles. No cabe invertir masivamente en I+D sobre este negocio.

El segundo horizonte de Google, el de medio plazo, es el del mercado móvil, un mercado en expansión explosiva que tiene una característica crítica para el gigante de las búsquedas: el teléfono móvil es la gran puerta de entrada a internet, superando ya la entrada para PC (especialmente en lugares como África, donde la disponibilidad de PCs es muy inferior a la de móviles). Para no perder el control de la puerta de entrada global a internet, Google compró en 2005 una joven start-up de software para cámaras fotográficas digitales, llamada Android. A partir de la misma, con la que adquirió rápidamente el conocimiento crítico en programación de sistemas operativos para dispositivos móviles, generó un consorcio internacional con marcas de electrónica como HTC, Sony, Samsung y los fabricantes de chips Qualcomm y Texas Instruments, para dar lugar a un nuevo software de control de teléfonos móviles, al que bautizaron también Android. Hoy Android es el sistema operativo más vendido en el mercado móvil, superando los de Microsoft y Apple.


Pero Google no renuncia a hacer incursiones exploratorias en mercados futuristas y en tecnologías disruptivas. Su tercer horizonte, el de largo plazo, es el de un universo en efervescencia, que eclosionará en unos pocos años: el de los "wearables" (algo así como "dispositivos portables", sensores y software sobre el cuerpo). Y es que la movilidad derivará en hipermovilidad. Todo dispositivo será puerta de entrada a internet (electrodomésticos, ropa, vehículos, relojes, robots industriales, dispositivos médicos ...). Todo estará interconectado y en interacción permanente. Por ello, para seguir manteniendo el control sobre la puerta de entrada en internet, cada vez más ubicua y omnipresente, Google ha de explorar el universo wearable.  ¿Cómo crear nuevos mercados y modelos de negocio innovadores en este nuevo paradigma? Entre otras cosas, Google está haciendo agresiva I + D exploratoria intentando absorber los usos del móvil inteligente en un dispositivo integrado en el cuerpo: las Google Glasses. Ver el mundo a través de Google. Recibir información de todo, en todo momento, directo a la retina, sin renunciar al oído y a la voz a través del mismo dispositivo. Interconexión total integrada, con la voluntad de barrer el teléfono móvil. Y, en su estrategia de exploración, generación de capacidades tecnológicas y toma de posiciones en este nuevo escenario "wearable", no podemos olvidar las compras recientes de start-ups, todas este 2014: Quest Visual (realidad aumentada), Skybox Imaging (visión por satélite), Songz (servicio de música on-line) o la sorprendente adquisición de Lift Labs (que desarrolla cucharas sensorizadas para permitir a enfermos de Parkinson compensar electrónicamente su temblor). Quizá estas adquisicions indican que, para Google, el horizonte wearable ha dejado se ser largo plazo: está engulliendo jovenes empresas para crear nuevas capacidades estratégicas a marchas forzadas. Muy posiblemente, el futuro wearable ya esté aquí.

Artículo publicado el 01/10/14 en la revista electrónica ViaEmpresa

28 de septiembre de 2014

SIN INVERSIÓN PÚBLICA NO HAY INNOVACIÓN

Hoy Enric Canela me ha citado en su blog, haciendo referencia a las políticas de innovación en Catalunya y a la necesidad de un sólido soporte público a las mismas. Me he permitido completar su post con otro post homónimo. Efectivamente, cada vez es más evidente que la construcción de un país innovador parte de unas políticas de inversión pública consistentes y estables en el tiempo. Atrás quedó la ortodoxia que pensaba que, si bien la creación de conocimiento (I+D) era tarea de los gobiernos (fundamentalmente en centros públicos), la responsabilidad única de la conversión de esa I+D en crecimiento económico y empleo era del mercado. Por tanto, invirtiendo en I+D pública, el resto iba a pasar solo.  

La competitividad de un país no depende de la cantidad de conocimiento que genere, sino de la rapidez con que éste se transmite al tejido productivo. Por ello, en Catalunya desplegamos hace años, desde la administración, una serie de instrumentos orientados a resolver los diferentes fallos del mercado, y a desarrollar un conjunto de agentes que configuraran un auténtico sistema de innovación. Entre ellos:

Instrumentos destinados a fomentar la transferencia tecnológica universitaria. La universidad es todavía una entidad demasiado inflexible. Los mecanismos de promoción del profesorado están basados en un elemento crítico: la publicación. Un profesor que desee promocionar y/o estabilizar su puesto de trabajo, literalmente no puede distraerse en un proyecto empresarial. A imagen de la Steinbeis Foundation (Alemania), en 1999, y bajo la dirección de Eugeni Terré, se inició el despliegue de la Xarxa IT (“Red de Innovación Tecnológica”), embrión de la futura red TECNIO, que pretendía generar un sistema de incentivos externos a la propia universidad (incapaz de ofrecerlos internamente) para detectar los profesores emprendedores, profesores con tecnología potencialmente útil para la industria, que desearan desarrollar grupos de investigación y transferencia de conocimiento. Dichos profesores debían definir un business plan para sus grupos de investigación, que debía ser autofinanciable en 3 años. La Generalitat ofrecía ayudas de arranque a los mismos. Los fondos extras provenientes del mercado permitían al propio grupo contratar más personal, adquirir nuevos equipos y crecer. De esta dinámica surgieron casi un centenar de grupos, como el Centro de Desarrollo de Sensores y Sistemas (CD6) de la Universitat Politècnica de Catalunya, que a su vez ha generado algunas de las mejores empresas de base tecnológica del país (Sensofar, Visiometrics o SnellOptics entre otras).

Instrumentos destinados a fomentar la emergencia de empresas de base tecnológica. Las empresas surgidas de entornos científicos son estratégicas para un país por su potencial de cambio del modelo productivo, por su propia productividad, por la generación de nuevos referentes sociales y económicos, y su capacidad de crear empleo de calidad.  Por definición, sus mercados son globales, y su componente tecnológico asegura una fuerte barrera de entrada a competidores. Sin embargo, una empresa de muy alta tecnología tiene un complicado camino al mercado, a menudo con tecnología no totalmente demostrada, modelos de negocio radicalmente innovadores y con emprendedores al frente sin patrimonio para garantizar su proyecto ante entidades financieras, ni conocimiento claro de las dinámicas del mercado. Miles de emprendedores de alta tecnología han salido frustrados de su contacto con la banca  comercial, y han renunciado en su empeño. También con business angels y con el capital riesgo (que prefiere negocios con tecnología demostrada). En Catalunya desarrollamos las ayudas “Capital Concepto”, operativas desde 2001, que pretendían apoyar al emprendedor científico en sus fases más primigenias (“early stage”), con fondos para demostración de tecnología, desarrollo del modelo de negocio y creación de equipo en sus primeros dos años de vida. Con este instrumento se lanzaban al mercado unas 40 start-up’s por año. De él surgieron empresas como Scytl (participada recientemente por Microsoft), Oryzon Genomics o Advancell, proyectos emblemáticos del sistema de innovación catalán. Para completar dicho instrumento, en 2009 se lanzó el Programa de Valorización de la Tecnología (“VALTEC”), con ayudas previas a la creación de empresas de base tecnológica, para investigación de mercados, prueba de concepto, y creación de maquetas y prototipos de tecnologías que debían probar su escalabilidad industrial.

Instrumentos para inyectar ciencia en la industria. En 2008 se inició el programa de Núcleos Estratégicos de Innovación Cooperativa. Su intención: financiar proyectos de muy alta tecnología en entornos industriales, cofinanciados por la industria en una proporción 3 a 1, y con subcontratación a centros de conocimiento. Los proyectos eran evaluados en clave científica, en primer término (sólo pasaban el filtro los de mayor reto tecnológico), y, de ellos, se seleccionaban posteriormente los de mayor impacto económico. El programa pretendía generar efecto adicional (los proyectos, por su nivel de exigencia científica, su riesgo tecnológico y su masa crítica –más de 1 M€ de presupuesto, jamás iban a ser impulsados por el mercado). El programa debía generar innovación disruptiva, crear relaciones de confianza entre empresas y centros de conocimiento, y configurar auténticos núcleos tecnológicos formados por empresas y grupos científicos (embriones de clústers tecnológicos). El efecto multiplicador era evidente: cada euro público se completaba con un mínimo de 3 más privados. Así, 20 M€ inyectados en 2008 se convirtieron en 80 M€ de inversión industrial exnovo en I+D (que, además, se completó con otros tantos en ayudas y créditos CDTI, pues los proyectos no aprobados localmente se direccionaban automáticamente a convocatorias estatales). Honestamente, creo que fue este instrumento el que propulsó la intensidad tecnológica en Catalunya hasta el 1,68% de inversión en I+D sobre PIB en 2008 (el máximo alcanzado hasta la fecha).

Respecto a los parques científicos y a los centros tecnológicos, es importante apuntar que también requieren –ambos- fuertes inversiones públicas. Pese a reconocer los tremendos errores de la política de parques científicos, y pretender siempre su equilibrio presupuestario, éstos no deben verse como unidades de negocio de entidades locales o universidades. Un parque científico no se crea para obtener un beneficio (obviamente, tampoco para perder dinero a raudales). Y, aunque esto hoy sea anatema, la administración debe apoyar, específicamente, aquellos proyectos no rentables, pero que tengan un retorno social y económico en el entorno. Los proyectos rentables surgen solos del mercado. Los parques científicos son elementos de transformación de la estructura económica, de atracción de nuevas inversiones y de generación de empleo de calidad. Todo ello es objetivo de la administración pública, que no debe pretender conseguirlo a coste cero, especialmente en su arranque. La administración debe invertir en ellos para conseguir externalidades (efectos económicos positivos en la economía). La difusión del conocimiento científico es una clara externalidad. Y, en cuanto a los centros tecnológicos (elementos esenciales de impulso a la I+D en PYMEs, incapaces de soportar estructuras propias de I+D), la lógica es la misma. Los centros tecnológicos deben desarrollar líneas de investigación muy orientada, concertadas con sus sectores de operación (de acuerdo con las empresas que participan en sus órganos de gestión). Según los estándares internacionales, 1/3 de su presupuesto debería ser de naturaleza pública. Cuando se elimina el soporte público, los centros tecnológicos, de forma natural, desplazan sus actividades a proyectos más inmediatos, buscando la pura supervivencia, y se convierten en ingenierías al uso, sin función en el ecosistema de innovación.


La mayor parte de estos instrumentos desaparecieron o fueron diezmados con el estallido de la crisis y las inestabilidades políticas. Esperemos que se recuperen muy pronto. Aunque parezca hoy una herejía, el sector público debe gastar (o invertir) cada vez más en actividades de innovación si queremos transformar el tejido productivo. Hay que apoyar centros tecnológicos y parques científicos. Hay que financiar proyectos empresariales de muy alto riesgo. Hay que ayudar económicamente a PYMEs que quieran investigar. Hay que superponer recursos de transferencia a los de investigación pública. Sin una fuerte inyección pública (que soporte la I+D pública, pero también la empresarial), como sostiene Mariana Mazzucato, autora del best-seller “The Entrepreneurial State”, estaremos matando el verdadero corazón del capitalismo: la innovación.